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Ceiba es nuestro departamento de planta baja. Lleva el nombre del árbol que los mayas tenían por sagrado, y le queda: es el espacio que no obliga a subir. Tiene dos recámaras independientes, una con cama king para dos personas y otra con cama doble para dos más. Es la opción natural cuando viajan dos parejas, o una familia en la que los hijos ya quieren su propio cuarto y su propia puerta.
Lo que de verdad lo distingue es el espacio común: tiene dos salas, además de comedor y cocina. Con cuatro personas eso significa que no todos tienen que estar en el mismo sitio a la misma hora, que alguien puede quedarse leyendo mientras el resto ve la tele, y que la comida y la sobremesa tienen su lugar. Hay aire acondicionado en la sala y en cada una de las recámaras, así que nadie depende del cuarto de al lado para dormir fresco.
La cocina cambia una estancia de varios días: se desayuna antes de salir a la laguna, se guardan bebidas frías para el regreso y se cena en casa sin depender de los horarios de los restaurantes. Entrar sin escaleras es la otra ventaja, y pesa más de lo que parece: el coche queda cerca, la puerta está a nivel de la propiedad y cargar equipaje, hieleras o tablas de remo deja de ser un problema. Es el espacio que recomendamos cuando alguien del grupo prefiere no subir escalones varias veces al día.
La ubicación es la de toda Casa Pantoja: un minuto caminando de la laguna de Xul-Há, en el extremo sur de la laguna de Bacalar, donde el agua es igual de clara y hay mucha menos gente. Al agua se llega a pie; al centro de Bacalar, en unos diez minutos en coche, y a Chetumal y su aeropuerto en veinte.
Casa Pantoja no tiene acceso directo a la laguna. La laguna está aproximadamente a un minuto caminando; hay dos balnearios que cobran entrada. El acceso no está incluido en el hospedaje. Consulta sus tarifas y horarios antes de ir.